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DISCURSO MINISTRO SECRETARIO GENERAL DE GOBIERNO RICARDO LAGOS WEBER SEMINARIO INTERNACIONAL "PARTICIPACIÓN CIUDADANA EN POLÍTICAS PÚBLICAS" |
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Esta es una buena oportunidad para reunirse y conversar sobre qué es la participación ciudadana y cómo se combina, cómo se materializa en las políticas públicas. Lo señalaba Francisco Estévez, Director de DOS, la participación tiene distintas facetas, distintas formas. Se han hecho preguntas pertinentes, ¿qué es lo que es participación?, ¿es tal vez activismo político?, ¿intereses creados de algún grupo de personas por x motivo? Las políticas públicas y la participación ciudadana en nuestra sociedad y nuestro país están todavía desarrollándose, y son algo prematuro. Pero tengo el convencimiento, no por ser ministro o funcionario de este Gobierno, de que al menos en lo institucional se ha ido avanzando y a ese tipo de materias me quiero referir. Quiero comenzar señalando que cuando hablamos de participación ciudadana, uno se hace la pregunta ¿por qué o para qué queremos participación ciudadana? Hoy día en la sociedad chilena hay al menos un mayor empoderamiento de la ciudadanía, ciudadanía en el sentido más amplio, no solamente referida a aquellos que participan en los procesos electorales. Este empoderamiento es la necesidad de hacer un reconocimiento a los ciudadanos como sujetos de derechos que se traducen no solamente en la posibilidad de expresar su voz, sino que ciudadanos que tienen el derecho de participar en el proceso democrático representativo más tradicional y al mismo tiempo encontrar otras vías para plantear sus inquietudes, sus quejas, sus desconformidades y sus propuestas. Un solo ejemplo de este mayor empoderamiento, de los últimos 18 meses, es el movimiento estudiantil. Una participación ciudadana real en sus diversos matices y formas, es un fortalecimiento de la democracia, la profundiza, la ensancha. Creo que varios compartimos esa convicción. La participación ciudadana no se opone a la política, ni al sistema de partidos políticos establecidos pero genera un ruido adicional que es necesario abordarlo y abordarlo derechamente. Experiencias de otros países, como Inglaterra, Suecia, Estados Unidos, Alemania, demuestran que sociedades más avanzadas tienen una democracia representativa que funciona y dos fenómenos paralelos: una participación política relativamente baja y una sociedad civil fuerte que va fijando la agenda política. La participación ciudadana profundiza la democracia porque junto con los partidos políticos y los sistemas representativos democráticos, que son necesarios, hay una cierta apatía hacia la actividad política más tradicional. Esto genera un vacío que se llena. En las sociedades alguien ocupa los espacios: la sociedad civil, el populismo, un caudillo, una religión, un movimiento. En los países más avanzados ese espacio es ocupado por la sociedad civil y la participación ciudadana. Un país como el nuestro, emergente, que trata de encontrar sus espacios, que trata de darse la institucionalidad que tenemos, tiene que mejorar muchísimo todavía en lo formal, pero tiene la oportunidad de aprender de esas experiencias, de ir generando los espacios para incorporar la participación ciudadana. Esto pasa por tener una actitud activa y formal, dentro de lo que es el aparato público. Y esta es la segunda razón de por qué queremos participación ciudadana, ya que junto con profundizar la democracia hay que generar los espacios. En eso estamos trabajando formalmente en este Gobierno, para que aquellos que tienen la capacidad, la energía, la voluntad y la imaginación de aportar a la marcha del aparato público puedan ser recogidos por éste. Hicimos un esfuerzo muy grande por nuestra democracia y ha sido una transición a la democracia compleja, a la chilena, dirán algunos. Creo que ha sido relativamente exitosa en muchos frentes, pero buena parte de los avances que ha habido en este país, obedece a que hubo un descanso creciente en la democracia de los acuerdos. Creciente, tal vez inconscientemente, la ciudadanía ha ido ocupando espacios en la forma en que se discuten las políticas públicas en Chile y en las decisiones importantes. Eso tiene que ver con un país que ha logrado avanzar políticamente de manera relativamente ordenada y que se traduce en la forma en que ha ido cambiando la sociedad chilena. Hoy día es posible tener un diálogo más fluido y más frontal con la autoridad. Eso ha sido, en parte por el trabajo que han hecho personas como las que están sentadas en este seminario y otros, otros, y otros muchos otros. Chile es un país más consciente de sus derechos; las chilenas y chilenos están más conscientes del pago de los impuestos, son menos tolerantes a la brecha entre el discurso y la acción en la clase política; están más conscientes de exigirle a la autoridad, ya sea al alcalde, al concejal, al diputado y al ministro; se ha perdido el temor reverencial con el cual retomamos la democracia, cuando ciertos temas eran tabúes. Hoy eso está quedando atrás sistemáticamente y en eso, ciertamente muchos contribuimos, pero los que llevan la mayor responsabilidad son aquellos que han sido capaces de sin estar dentro del sistema propiamente tal, la ciudadanía organizada en distintas instancias y redes, ha logrado ir planteando temas importantes que hoy día hacen que este sea un país distinto. Hasta hace poco en Chile, teníamos un Estado que daba recursos, acogía en cierta medida y permitía a la sociedad organizarse. Creo que eso es importante y hay que mantenerlo, pero nos está faltando incorporar a la sociedad civil, a la participación ciudadana en instancias formales. Una institucionalidad que recoja y que obligue al Estado, no al Gobierno, a pronunciarse respecto a aquella participación ciudadana. Hay que generar instancias como las que se están estableciendo hoy en este Gobierno, en el cual las instituciones públicas tengan una “rutina” y una institucionalidad que las obligue a pronunciarse respecto de los planteamientos que realice la sociedad civil, que permita poner en conocimiento y en diálogo a la sociedad civil con diversas políticas públicas. Ciertamente, que lo hacemos a través del Congreso, como corresponde, en aquellas materias que son de ley pero hay un espacio distinto para la ciudadanía que se expresa no solamente a través de la autoridad elegida democráticamente, sino que también a través de estos espacios. Una tercera razón, más discutible para algunos, es que se requiere más participación ciudadana porque creo que está en el ethos de las fuerzas progresistas y humanistas. Este Gobierno se identifica con ese ethos, y por eso tenemos que impulsar la participación ciudadana con todos sus bemoles, desafíos y oportunidades. Si miramos hacia atrás, lo que ha ocurrido en estos últimos 10 años, el balance es positivo. La ciudadanía ha tenido la voz para fijar temas en la agenda y obligar a los gobiernos, a las fuerzas políticas, a pronunciarse. Creo que lo que tenemos es todavía incipiente, rudimentario, en función de lo que quisiéramos, pero mirado en términos comparativos hacia atrás, y en particular comparado con países de igual desarrollo, la institucionalidad que estamos instalando en Chile avanza en la dirección correcta. Tenemos desafíos en participación ciudadana. Junto con generar la institucionalidad adecuada, ésta debe ser ocupada por actores reales de la sociedad civil, representantes de la vasta gama de intereses. Ojalá que los actores que tengan la voz sean lo más representativos posible de la ciudadanía y que su elección sea de una forma tan transparente que todos sepamos a quién representan, para entender también la dimensión de lo que está detrás de aquellas propuestas, críticas o preocupaciones. Eso es un desafío importante, cuando se abre el aparato del Estado para discutir políticas públicas eficientes y eficaces, junto con tener todos los insumos del aparato tradicional, tengo que tener también los de la participación ciudadana, saber quién está detrás. La participación ciudadana apunta a tener más derecho, a tener un Estado que responda más claramente, que se pronuncie de manera más tajante sobre los temas. Creo que el tema, por ejemplo, de la homosexualidad en Carabineros, que vimos hace pocos días, habla volúmenes de una sociedad que ha cambiado. Ver a un General Director de Carabineros, un ministro de Defensa decir que esto no es un tema. Uno puede decir es obvio, natural. Bueno, no es obvio ni natural, la verdad, ver en un matutino importante con doble formato que eso está ocurriendo en Chile es parte de un espacio que nos hemos ganado como sociedad. Eso hay que decirlo muy fuerte y con mucho orgullo. Siento que la sociedad en su conjunto, a partir de la participación ciudadana fue capaz de poner estos temas y abordarlos de manera más franca, más despercudida, más transparente y más sincera. El rol que han jugado muchos de ustedes, el apoyo que hemos tenido de otras instituciones, nos ha ayudado a avanzar. Nos quedan muchos temas, como la ley de participación ciudadana, el proyecto de ley contra la discriminación, tenemos un sinnúmero de materias en los que hemos avanzado. Lo fundamental, lo que está detrás, la discusión de fondo que espero tengan ustedes en estos dos días, es sobre un sistema más expedito, menos ripioso, más transparente de compatibilizar la labor de un Gobierno con las definiciones de políticas públicas y la contribución y el control que va hacer la ciudadanía sobre eso. Muchas gracias |
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